La Conquista Española
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En el mencionado contexto, año de 1531, llegó la invasión española a tierras peruanas, encabezada por Francisco Pizarro.

 

deberías saber esto

Época Colonial I. Conquista y primera etapa colonial.

Landázuri, Carlos, coor.

La guerra entre hermanos y las alianzas estratégicas de Pizarro con etnias en rebeldía ante el Imperio Inca, hizo que la conquista e invasión española no fueran difíciles de llevar a cabo. El 16 de noviembre de 1532, Atahualpa es encarcelado por los españoles. A pesar que el Inca entregó el rescate más grande de la historia (el mito cuenta que fue un cuarto lleno en su totalidad de oro), es ejecutado ocho meses después por ahorcamiento, el 26 de julio de 1533. Este fue el fin del Tahuantinsuyo, aunque la dinastía Inca sobreviviría en pequeños grupos de resistencia que fueron exterminados de a poco, hasta el último levantamiento, dos siglos después, liderado por Túpac Amaru II.

 

Una vez conquistada gran parte del Perú actual, se empezó a regar la voz entre los españoles de un supuesto tesoro de Atahualpa, ubicado al Norte, en la ciudad de Quito. Este mito empujó a que se enviaran dos expediciones a conquistar el resto de los Andes, una proveniente del norte y otra del sur, siendo ésta última la que llegaría a Quito y la re-fundaría como ciudad española.

 

Ésta expedición estaba encabezada por Sebastián de Belalcázar, o más conocido como Benalcázar. Originariamente se llamaba Sebastián Moyano, un trabajador de campo, de condiciones pobres, que tras haber matado a una mula, cambió su nombre y escapó hacia América en busca de mejor suerte, esto alrededor de 1507. Con el tiempo se convirtió en un temible y cruento conquistador, fama por la cual, lamentablemente, no se lo recuerda.

 

El territorio del norte fue defendido por uno de los tres generales de Huayna Cápac: Rumiñahui, cuyo nombre significa “Rostro de Piedra”. Este territorio se hallaba en gran conflicto, varios asentamientos, antes Quitus-Caras, se rebelaron contra el Imperio Inca. Esto significó una gran oportunidad para Belalcázar quien se alió con los pueblos en rebelión para poder llegar a Quito.

 

El ejército español y sus alianzas se vieron casi derrotados debido a la fuerte resistencia por parte de los incas. Pero en este punto el volcán Tungurahua erupcionó, siendo una fuerte señal para incas y para los pueblos aliados con los españoles, su interpretación fue que el resultado de la guerra iba a marcar su destrucción y desgracia.

 

Se vio inminente la derrota, Rumiñahui se replegó en Quito, convirtiéndolo en el último bastión de la resistencia inca. Aquí es donde el General Inca quemó y destruyó todo lo que pueda servir al enemigo. Sacrificó a las Acllas, las Escogidas o Vírgenes del Sol, quienes eran sacerdotisas jóvenes encargadas de servir al Inti o Dios Sol. Su asesinato tuvo como objetivo el no permitir que los españoles las violasen y proteger a la ciudad de ser profanada. Finalmente, Rumiñahui encargó a todos sus soldados tomar todo objeto de valor (se incluye el supuesto tesoro de Atahualpa) y seguirlo fuera de la ciudad. Aquí surge el mito del famoso Tesoro de Rumiñahui, que vendría a ser no solo el tesoro de Atahualpa sino todas las riquezas y joyas, metales y piedras preciosas que existían en la ciudad inca de Quito. Nadie sabe donde fue a parar esta enorme cantidad de riqueza. Diversos mitos especifican como posibles lugares el cráter del volcán Guagua Pichincha, el interior de los cerros Llanganates, el interior del cerro del Panecillo, las profundidades de la Cueva de los Tayos, etc.

 

El 6 de diciembre de 1534, llegó Sebastián de Belalcázar (más conocido como Benalcázar) a Quito, asentamiento milenario Quitu, ciudad inca en desarrollo, en ese momento desierta, sin sus techos de paja y sin riquezas importantes a la vista de los españoles. Es entonces cuando Belalcázar ordena a su teniente, Juan Ampudia, “no dejar piedra sobre piedra” de la ciudad inca de Quito. Comenzó entonces la destrucción de toda la arquitectura ancestral, no solo en aras de encontrar el supuesto tesoro de Atahualpa, sino con la intención de destruir la carga simbólica que representaba Quito para la resistencia indígena, para así evitar cualquier futuro levantamiento y lograr la pacificación de toda la zona norte.

 

La ciudad inca de Quito solía estar en lo que actualmente es el centro histórico. Su centro era un gran Tianguez, el mercado que articulaba todos los productos de las diferentes llactas y ayllus tanto de los andes como de la costa y Amazonia, desde mucho antes que llegaran los incas; ahora es la plaza de San Francisco. El actual convento de esta congregación se encuentra donde antes empezaba a extenderse un gran complejo inca formado por las casas de los capitanes, patios, estanques y jardines, depósitos y aposentos militares, posiblemente lo que se llamaba el Coricancha (recinto de oro). Dentro o cerca debió estar el Inti Huasi, el templo del Sol, con su estructura recubierta de oro; al igual que la mayoría de edificaciones incas.

 

Pero, sobre todo, la actual iglesia de San Francisco se habría construido sobre el Amaruhuasi o templo de Amaru, manifestación figurada de la deidad Illapa, segunda en importancia luego del Dios Sol o Inti. Illapa era el rayo, a Amaru se lo figuró como la gran serpiente fecundadora, un dragón cuyo aliento era el Huanacauri o arco iris. Varios autores sostienen que esta deidad fue remplazada por San Francisco, razón por la cual Atahualpa, antes de ser ejecutado, es bautizado con el nombre de Francisco, al igual que a sus dos hijos, siendo que este Inca se hacía identificar con Amaru, así como su padre era llamado el Inca Illapa.

 

Otro sitio importante para los incas en Quito era el Inti Huatana, observatorio solar y lugar ritual. Constaba de un sistema de pilares usados para medir los recorridos del sol, las estaciones del año, los solsticios y equinoccios. Es muy probable que este se haya encontrado en la cima del Panecillo (antes Yavirak). Al pie del cerro debió estar el Acllahuasi, el hogar de las Acllas, las vírgenes del Sol. Del Quilla Huasi, o templo a la Luna, se tiene indicios que existía en lo que ahora es la loma de San Juan. El Palacio de Placer del Inca, en lo que es ahora el barrio El Placer (de ahí su nombre). Y así, existen numerosos lugares donde pudieron asentarse edificaciones incas, templos, aposentos, bases militares, mercados, etc., testimonios escondidos y olvidados, no sólo de incas, sino de las culturas ancestrales quitu y cotocollao que vivían hacia el norte del la actual ciudad de Quito y del Ecuador.

 

DEBERÍAS SABER ESTO

Los conquistadores aprovecharon la inestabilidad política que en aquella época atravesaba el Tahuantinsuyu para derrotar a los Incas y luego someter al resto de pueblos.

 

El último emperador Inca, Atahualpa, fue asesinado por los conquistadores el 26 de julio de 1533.

 

El Quito Inca fue destruido en su totalidad el 6 de diciembre de 1534, no quedó "piedra sobre piedra".

 

Existen varios lugares dentro de Quito donde se sabe y se sospecha que existieron edificaciones incas y construcciones ancestrales.

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